16 sept 2012

390 días después.

Pues sí, han pasado 390 días desde que fuese publicada una entrada en este blog. Mucho ha llovido desde entonces, y muchas cosas han cambiado en mi vida desde entonces.

Hoy, 16 de septiembre, me gustaría recuperar este espacio por varios motivos que iré explicando a medida que pasen los párrafos. Sin embargo, antes de embarcarme en lo que es una nueva etapa en este blog me gustaría hacer un repasito a los acontecimientos más importantes que han marcado mi vida y por los cuales ahora estoy donde estoy...

Poco después de publicar la última entrada allá por agosto del año pasado, empecé a cursar 2º de bachillerato. Es decir, mi último año de instituto. De entrada, tenía muy buenas expectativas respecto a ese curso: como ya he dicho, era el último, además de que los contenidos eran más especializados y...bueno, todo hay que decirlo, éramos los mayores y teníamos cierto poder de liderazgo. Las buenas vibraciones que me auguraban el curso no tardaron en confirmarse: conocí a un montón de gente nueva, y entablé contacto con otras con las que nunca pensé que cruzaría palabra. Una de las cosas más significativas de ese curso fueron las clases de teatro, donde conocí a un puñado de personas con las que ahora mantengo una firme amistad. El primer trimestre me fue muy bien, y como si nada llegó 2012. Ese año tan deseado por mí, ese en el que se escondía la ansiada libertad y el comienzo de nuevos tiempos para mí. Los primeros meses transcurrieron con una cruel lentitud y un frío casi inaguantable. Parecía que el calendario no quería llegar a septiembre, pero avanzaba al fin y al cabo. El 14 de marzo moría mi abuela materna. Fue la primera vez que experimentaba la muerte tan de cerca, aunque ya había tenido una experiencia cuando un compañero de clase del colegio murió antes de empezar 6º de primaria. Afortunadamente, lo superé pronto y seguí con miras hacia adelante. Sin darme cuenta, el final de curso llamaba a la puerta y los acontecimientos que ello acarreaba sucedieron rápida y confusamente: los exámenes finales, la orla, la selectividad, la matrícula de la universidad...y sí. Consegui plaza en la facultad de periodismo que es donde estoy ahora.

El verano fue uno de los mejores de mi vida. Hice un montón de cosas que me sirvieron para entablar mucha más confianza con la gente de mi entorno. Pero septiembre llegó y con él el momento de las despedidas. No tuve opción de despedirme de todo el mundo, pero al menos sí lo hice con algunas personas con las que hoy mantengo una relación de absoluta confianza.

El 7 de septiembre, hace apenas 9 días, me embarcaba a lo que está siendo mi primer contacto con la vida real. A pesar de seguir siendo un mantenido, soy una persona totalmente independiente. A excentas del comedor de la residencia, puedo elegir por mí mismo las horas que quiero dormir (siempre que no choque con el horario de las clases), o si me quiero comprar un bollo mientras paseo, o si visito un museo...

Y aquí nos encontramos de nuevo, en el 16 de septiembre. Ya he empezado las clases de periodismo y solo puedo decir que me encantan. Y la residencia tampoco está nada mal.

Y bueno, este ha sido un breve resumen de mi vida los últimos 13 meses. Ahora comienza una nueva etapa en la que, como ya he dicho, retornaré antiguos proyectos como este blog. Nos vemos dentro de poco en estas líneas que vuelven a tener actividad.

Jack Straussen.

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